Año nuevo, vida nueva..., ¿No es así? En absoluto, no lo es. Lo conocido continúa siendo re analizado por mí una y otra vez al pasar de los años, nada nuevo, simplemente más experiencias increíblemente similares que acumular, unas sobre otras con profundo desdén y humillación.
Solo una acumulación de malas intenciones comunicadas con inocentes palabras caprichosas ante el enemigo, que es mi propio reflejo, sin embargo lo odio más que a nadie. Más que al Dios que me pudo dar la vida en algún momento, pero también puede que no lo halla hecho. Tengo la certeza de que cada uno se crea a sí mismo tal y como es. Para perjudicarse, y luego, intentar remediarlo.
El 2011 me acogió entre sus brazos, me ahogó los sollozos con nuevos miedos y me acrecentó las expectativas que solía tener en cada pirotecnia que brillaba en el cielo nocturno. El 2012 no es más que el año de mi propia muerte, de la soledad, de una pequeña parte de mí que a medida que conozco más gente se va reduciendo y desmembrando de mi ser, siendo que ésta era antes mi único combustible de vida. Mi parte "rara", mi corazón sobresaltándose con tan solo una mirada provocativa, manos sobre otras manos, senos sobre senos, eso no volvió a ser mágico para mí, sino algo rutinario y ordinario, casi repulsivo en ocasiones.
Mozart ha sido y siempre será la mayor parte de mi musa, tal como también lo son los romances masculinos, que me abstraen de la realidad y me arrastran a un mundo forjado por intensas emociones surgidas a partir del más mínimo tacto. Éso es admirable, he perdido la sensibilidad ante todo lo que me rodea, me siento pobre y desamparada, la coraza ha dejado de cubrir mi corazón y estómago, sino también a crecido de forma tal que me ha envuelto en mí misma, en un campo menos angosto que el de mi propia aura, estoy atrapada dentro de mí misma y..., ¿Quién me ayudaría a salir de esta prisión a la que yo misma me he condenado? Ya no he vuelto a sentir, ni a gritar ni a cantar en ningún momento, me estoy desintegrando de a poco y la nicotina y las pasiones sexuales son las únicas que me mantienen en vilo, y no me dispongo a pisar realidad alguna, ya que, pues..., no la hay, al menos para mí mas que mi eterna soledad y falta de tiempo ante todo.
¡Feliz Año Nuevo a los viejos que están por morir y aún lo festejan con suma indiferencia y también felicidades a los idiotas que lo toman tan enserio como para tener la necesidad de vaciar sus mentes y andar como no-muertos como la cenicienta hasta las 00:00 horas de la noche.
*Brindo -irónicamente- por la paz mundial. ☺
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